“Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”.
Manolito (Quino)
Es impresionante de lo que uno se viene a enterar cuando da apenas un breve paseo por los medios de información. Resulta ser que hace un par de meses me suscribí (por seguir a uno de mis periodistas favoritos, Germán Dehesa) a una revista que se publica por Internet, Reporte Índigo. Es, sin lugar a dudas, una de las mejores revistas que he leído y en ella encuentro siempre reportajes que me sorprenden y que de no ser por éste medio, uno tal vez no se enteraría. Bien, pues en el número de la semana pasada uno de estos artículos llegó a mí sorprendiéndome sobremanera.
No es extraño escuchar o leer sobre los fraudes del ex presidente Fox, mucho menos de todo lo que su esposa Marta logró gracias a su matrimonio con éste hombre. No me sorprende saber que tal o cual presidente engañó y robó una fortuna al pueblo, lo increíble es que alguien con el bajo coeficiente intelectual como el del citado expresichente consiguiera lo que ahora tiene.
Para no hacerles el cuento largo. Todos recordamos aquel país de fantasía en el que se decía vivía Vicente Fox, bien llamado Foxilandia, aquel donde no pasaba nada, en el que el país estaba en su mejor momento, había democracia y honestidad, en el que todo lo que leíamos en los medios era mentira. Bueno, pues les tengo una noticia, Foxilandia existe. ¡Así como lo leen! Pero no crean que es en una isla lejana, o en un país de otro continente, no, se encuentra en un lugar de Guanajuato de cuyo nombre no quiero acordarme… En San Cristóbal. Vicente Fox y su familia son dueños de San Cristóbal, pero no crean que del rancho, sino del pueblo casi en su totalidad. Durante seis años que duró su presidencia (seis largos, largos años), y más aún después de ella, el que escribe como muchos otros mexicanos, dudamos de la capacidad intelectual de este hombre, sin embargo hoy podría probarnos que nos equivocábamos. Y es que antes de terminar su mandato, el expresichente, que ahora es investigado por presunto enriquecimiento ilícito (y que de presunto no tiene más que el nombre), planeó muy bien su retiro.
Y esta es una historia que viene de atrás tiempo, poco más de setenta años, cuando en 1937 el Diario Oficial de la Nación publicó un decreto presidencial firmado por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, y que ordenaba a la familia Fox dar a los pobladores de San Cristóbal 2 mil 114 hectáreas. Evidentemente dicha orden no fue cumplida, los Fox fueron (y aún se encuentran en eso) demandados por desacato presidencial. El padre, quien por cierto era norteamericano, dejó todo a los hijos y, por supuesto, continuaron con el fraude. El finísimo señor Fox y su distinguida familia, son dueños del pueblo, incluyendo iglesia, kiosko y escuela primaria, ocupan al rededor de 900 hectáreas de manera ilegal, ésto sin contar las 16 que pertenecen al Rancho San Cristóbal, propiedad donde cuentan con una nada modesta casa, alberca, lago artificial y donde por cierto se encuentran las oficinas de la Fundación Vámos México y próximamente el carísimo Centro Fox.
No contaré la historia completa ya que no haría más que transcribirla de la citada revista, pero de alguna manera y gracias al poder foxiano esto ya está reconocido ante el INEGI… Mejor te recomiendo que la leas y te des cuenta por ti mismo lo que el “Presidente del Cambio” logró (definitivamente un cambio: el cambio de manos de una propiedad, y el cambio de la bancarrota a una fortuna desmedida). Por cierto que parte de lo que la familia Fox hizo fue muy parecido al caso del desafuero de Andrés López.
Lo que si te puedo decir es que obviamente fue con NUESTRO dinero (siempre es con nuestro dinero). ¡Ah! Pero por supuesto que Fox no se iba a conformar con ser el dueño del pueblo, necesitaba saber y sentir que aún tenía el poder, así que mediante su Centro Fox se ha dedicado a darle órdenes a los habitantes de su feudo. Ejemplos: todo habitante debe barrer, no sólo su banqueta, no sólo su casa, sino la calle y la plaza principal, esto se ve en carteles pegados a lo largo del pueblo que bien podrían parecer del municipio ya que usa los colores del Partido Acción Nacional, pero al verlo de cerca se ve la imagen y nombre del Centro Fox. Pero eso sí, hacen obra social, pues algunas de las escobas (que no todas) que usan las amas de casa y demás habitantes, fueron donadas nada más ni nada menos que por (tambores…) ¡La fundación Vamos México! Y no sólo eso, los botes de pintura con los que se pintaron las fachadas de algunos hogares fueron donados por el Centro Fox, seguramente será un lindo y armonioso azul PAN.
Hace un momento dije que probablemente Vicente Fox no es tan falto de intelecto como muchos lo pensábamos, pero retiro lo dicho y corrijo: No se necesita intelecto ni capacidad, se necesita poder, pues sin él, la familia Fox nunca hubiera logrado nada, de hecho, en la década de los 90 se encontraban en banca rota y no fue hasta que el hijo prodigo llego a la gubernatura de Guanajuato cuando todo comenzó a cambiar a su favor.
Bueno, no me queda mucho más que decir, todo está en la revista y si a alguien le interesa profundizar en este tema, les dejo el link: http://www.reporteindigo.com/web/edicion70/reporte Te recomiendo ampliamente que la leas y mejor aún que te suscribas, en la versión en Internet encontrarás además algunas entrevistas hechas a los ejidatarios.
Los espero en la siguiente espera para echarnos un buen café…