No soy de ver mucho la tele, de hecho, lo hago sólo por las noches y lo que veo son programas específicos, no busco algo para ver, simplemente ya sé lo que quiero en cierto horario y lo mismo me pasa con la radio.
Sin embargo, y aprovechando estos días de flojera y vacaciones, me dediqué a ver la tele y “analizar” el contenido dentro de la programación mexicana. Ojo, no televisión de paga, únicamente la televisión abierta y producida (en teoría) en nuestro país. No me sorprendió encontrar programas de tan mala calidad pues tengo una idea de lo que cada televisora ofrece al público. No me extraña ver programas tan mal hechos, con temas tan absurdos, noticieros manipulados y amarillistas, revistas de espectáculos sin sentido, etc., eso sí, muchos de ellos con una producción que no puedo criticar.
No me sorprendió, no me extraña, pero sí me preocupa. No es posible que nuestra televisión esté llena de programas tan sin sentido, tan vacíos en sus contenidos donde los conductores no hacen más que escupir lo que les viene a la cabeza en ese momento basados en un script previo y en una línea editorial. Es increíble que los noticieros sean tan tendenciosos y que se le maneje de esa manera la información al pueblo, de por sí desinformado o malinformado. Es insultante que los programas de mayor éxito sean aquellos en los que se dedican a dar “noticias” del espectáculo; y aquí hago una pausa pues si en realidad fueran esto, el contenido podría valer la pena ya que se estaría informando sobre el trabajo de los artistas, pero no, estos programas se dedican a meterse en la vida privada de actores, actrices, cantantes, conductores, y familia de los mismos (tengan o no algo que ver con el medio) argumentando que son figuras públicas y como tales están expuestas a esto. Efectivamente son públicas, pero de eso a que se les invada en su privacidad de manera tan obscena, eso me parece realmente el recurso más patético para conseguir una nota y con ello el raiting, y encima los reporteros se enojan cuando un artista no quiere hablar de su vida privada. Lo importante es su trabajo, no su vida, porque esta repito, es privada. Si ellos están o no casados, si tienen o no hijos, si son heterosexuales u homosexuales o si les gusta meterse hasta varitas de incienso, eso es problema suyo siempre y cuando cumplan con el trabajo que tienen. Pero no sólo es culpa de los medios y programas de espectáculos, hay que darle su crédito a muchas de estas “estrellitas” que lo permiten y lo buscan con tal de generar polémica y con ello publicidad y, por supuesto al público, que en su morbo por ver a su artista favorito acepta esto y mucho más.
Esto es lo que vemos día con día, esto es lo que nos ofrecen, esto es lo que los niños ven durante horas y lo que aprenden: ¡basura! Nada más que basura. Y si es que encontramos un buen programa seguramente es alguna serie extranjera traída a nuestro país por alguna de las cadenas. No lo puedo negar, hay buenos programas y contenidos, personalmente soy espectador de varios de ellos: Tercer Grado, El noticiero de Joaquín López Dóriga, El Notifiero (de Brozo)… y creo que es todo, al menos de producción nacional, sus contenidos son de análisis, critica, propuesta, de calidad, inteligentes. Pero si hablamos de las series que Televisa y Televisión Azteca traen desde Estados Unidos puedo decir que no me pierdo los Simpson y Dr. House (muchas otras series son buenas, aunque no de mi agrado).
¿A qué voy con esto? Los programas producidos en nuestro país son de pésima calidad, si encontramos algo bueno es importado o bien robado. En México tenemos mucho talento, excelentes guionistas, pero no se les hace caso, no se les da trabajo y en lugar de esto se traen historias de otros países y se adaptan al nuestro: Vecinos (que produce Eugenio Derbez es un programa español), La fea más bella (gran éxito de Televisa es en realidad de origen colombiano y la versión original la había transmitido hace varios años TV Azteca), Rebelde (otro fenómeno y éxito de Televisa es una historia argentina)… ¿porqué no darle la oportunidad a nuestro talento que tantas veces han demostrado que es tan bueno como cualquier otro? ¿Por qué cuando hay un intento de hacer algo mejor se le frena y saca del aire? Ha habido algunos intentos, recuerdo hace varios años una serie cómica en canal 7 de TV Azteca, “Buenos para nada”, donde participaba Andrés Bustamante (no recuerdo a los otros dos protagonistas) y tenía cosas bastante buenas, otro intento fue “Una familia con Ángel” de cuyo protagonista no recuerdo el nombre, pero aparecía con Laura Luz y Martha Higareda y no era un mal programa, actualmente “La niñera” en su versión mexicana, que pese a la presencia de la excelente (y hermosa) actriz Lisset, deja mucho que desear. O las series que Televisa intentó meter en el gusto del público hace un par de meses, no muy buenas, o mejor dicho bastante malas, pero hay intentos y se quedan en el olvido.
Es lamentable que lo único que se produce en México son mediocres y repetitivos programas de revista y las telenovelas (de las cuales pocas se salvan). Ningún canal produce realmente sus materiales y cuando lo hacen son malos.
En cuanto a contenidos está el 11 y el 22, que tienen excelente documentales y películas pero, de nuevo, importados. No estoy diciendo que se haga todo aquí, pero al menos un 50% de lo que tenemos. Tampoco pido que toda la programación sea cultural pues sería aburrida y monótona, pero que si se ofrezcan estas opciones en todos los canales, al menos para compensar un poco los enajenantes temas que tenemos hoy en día. Además esto estaba contemplado en la Ley Federal de Radio y televisión, los medios debían ofrecer una programación educativa como una opción para su público, reunir a la familia, exaltar los valores. Es cierto esa ley era un tanto obsoleta y había que hacerle algunos cambios, pero hay cosas que deberían de respetarse siempre.
Pero no es culpa sólo de los medios, no puedo darle todo el crédito a ellos; el público tiene gran parte de ella. Durante años los medios han ofrecido basura y a la basura nos acostumbramos, hoy en lugar de exigir algo que no insulte nuestro intelecto simplemente lo asimilamos y consumimos sin reprochar. Cada quien tiene lo que se merece, cada pueblo tiene lo que se merece también, pero hay que hacernos una sencilla pregunta aplicable a muchos ámbitos de nuestro país como política, fútbol, y por supuesto medios ¿merecemos lo que tenemos, o tenemos lo que merecemos?
Los espero en la próxima para echarnos un buen café.