CIRCO, MAROMA Y TEATRO (Deportivos…)

4 04 2008

Esto es justo lo que hemos vivido los mexicanos durante las últimas semanas, pero principalmente, durante los últimos días. Y es que el desempeño de la selección mexicana de fútbol es una verdadera pena, claro que nunca ha sido algo de admirar, nada algo verdaderamente sobresaliente, en muchas ocasiones bastante mediocre, pero al menos había sido algo tolerante.  Aunque aceptémoslo, México, por mucho que lo queramos ver de otra manera, nunca ha tenido un buen nivel en este deporte.

Hubo una vez un gran futbolista mexicano, el más grande que ha dado nuestro país cuyo nombre es Hugo Sánchez, siempre seguro, siempre triunfador, siempre retador, siempre hablador… Y un buen día le dieron la dirección técnica de nuestra selección, desde entonces, prometió al pueblo triunfos, campeonatos, resultados. Nunca los consiguió, durante el tiempo, corto tiempo que estuvo al frente de la selección, no hizo otra cosa que ir de fracaso en fracaso. Probablemente si no hubiera hablado tanto antes de tomar las riendas del equipo, nadie lo hubiera criticado de la misma manera, pero como bien sabemos, el pez por la boca muere. Y es que no es lo mismo ser un buen músico que dirigir bien una orquesta, no es lo mismo ser un buen deportista que dirigir bien a un equipo. Hugo es, sin lugar a dudas, el mejor futbolista que ha dado México (ojo, aclaro un punto: EL MEJOR FUTBOLISTA QUE HA DADO MÉXICO, que no por eso el mejor que ha habido en México, pues jugó en otro país y cuando lo hizo en el nuestro ya no era el mismo Hugol), pero definitivamente no es el adecuado para dirigir a la selección.

Tal vez el problema venga desde arriba: son los dueños de los equipos quienes deciden quién estará al frente de la selección, y una cosa es que sean apasionados al deporte y dueños de un equipo, y otra que realmente conozcan de él. Pienso que los que deberían de tomar estas decisiones son personas conocedoras y capacitadas para hacerlo, de otro modo pasa lo que siempre ha pasado. Otro punto es la continuidad, es algo que nunca ha tenido nuestro fútbol, nunca un director técnico ha durado (de o no resultados), evidentemente los constantes cambios provocan un desequilibrio y no se puede alcanzar un buen nivel cuando se cambia constantemente de director y de músicos… Y existe otro punto ¿Realmente tiene Hugo toda la culpa? Porque una cosa es no saber dirigir, no ser un buen estratega, no saber motivar (que de esto se jactaba) a un equipo (si es que existe…), y otra muy diferente es que estos jugadores no tengan la capacidad de definir algo; es decir, probablemente Ego Sánchez no supo dar una buena estrategia, pero los jugadores tampoco pudieron meter un gol estando frente a la portería, y esto háganle como quieran, pero no es culpa del entrenado, llámese como se llame.

Después de la pasada reunión de dueños de equipos para decirle adiós a Hugo (por cierto sin tener un sustituto ¿realmente habrá un candidato?) este tema ha provocado apasionados debates entre el público mexicano, tanto en el apasionado como en el que no lo es tanto. Ha sido motivo de plática en todas las mesas, en todas las reuniones, en todos los blogs (…), en todos los programas. Es increible cómo hasta los programas no-deportivos le han dado importantes espacios a la salida de pentapichichi. Programas de análisis político o noticioso como “Tercer grado” tomaron una sección del mismo para analizarlo y tratar de encontrar una respuesta, o bien compararlo con la política de nuestro país (y creo que si hay una clara similitud pero no entraremos en detalle), o “Punto de partida”, conducido por una decadente Denise Maerker, quien tuvo en su mesa de análisis semanal a Javier Alarcón, Carlos Monsiváis y José Ramón Fernández (así como lo leen). Aquí es prudente hacer una buena pausa (y si no de todas maneras la haré). Esto fue algo completamente inesperado, Fernández, el mejor periodista deportivo de nuestro páis, aquél que hablaba tan mal de la televisora propiedad de Azcárraga estuvo en esa mesa, en esos foros, compartiendo la palabra con quienes tanto criticó, fue incoherente con él mismo, aunque sigue diciendo una cosa: “nunca trabajaré en esta televisora, si vine fue por una gran amistad que tengo con Emilio”. El punto es que, incoherente o no, fue interesante verlo compartiendo con quienes algún día fueron su competencia, lo que a mi parecer fue una lástima fue la falta de respeto que Denise y Javier mostraron hacia él volteándole la cara, interrumpiéndolo mientras hablaba, quitándole la palabra, e inlcuso burlándose de sus respuestas. ¿Para qué lo invitan entonces? No creo que merezca esto el más conocedor de deportes en México (ni niguna otra persona) y que, por cierto, ha sido escuela de muchos de los que hoy se dedican a ésto, y muchos de las filas de Televisa pasaron por él (periodísticamente hablando). Pero repito una frase, “el pez por la boca muere” y ejemplos tenemos varios: José Ramón Fernández, Vicente Fox, y por supuesto Hugo Sánchez.

Ahora, una pregunta para concluir. Si bien es un tema que desde el principio ha causado polémica, ¿no será tanto interés en el mismo una cortina de humo como lo han sido otros muchos temas? ¿No será que la verdadera razón de esto es que se quiere restar importancia (sin lograrlo) a los grandes temas que tenemos en puerta? ¿Acaso se nos quiere distraer ante problemas como una reforma fiscal, los problemas electorales internos de un importante partido, el avance del crímen organizado pese a los “esfuerzos” del gobierno, una reforma energética, un encarnizado debate frente a los problemas de PEMEX?

Sólo lo sabremos una vez que los problemas nos alcancen, y no falta mucho pues todos son agenda política actual. Mientras tanto seguiremos hablando del niño de oro.

Yo los espero en la próxima para echarnos un buen café.

 

 

 


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